A dos años de iniciada la Pandemia por el Covid-19, el Decano de nuestra Facultad, Dr. Guillermo Barrera Buteler, ha realizado una serie de reflexiones sobre lo acontecido, así como proyecciones de lo que vendrá.

Compartimos con la Comunidad Académica las palabras de nuestro Decano:

1. Presentación

Ante la veloz expansión de la pandemia de Covid 19, que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha calificado como “emergencia global sin precedentes”, nuestra querida Facultad de Derecho ha debido, de manera súbita y también impensada e inimaginada por sus autoridades, profesores, no docentes y estudiantes, readecuar su forma de enseñar, de educar, de administrar y de gestionar, para evitar la paralización de sus actividades, sin menoscabo de la excelencia académica. Fue necesario un gran  esfuerzo de todos los miembros de la comunidad educativa para equilibrar los requerimientos del cuidado de la salud y de la vida, con los derechos estudiantiles, los derechos laborales de docentes y no docentes  y la necesidad de preservar el nivel de calidad de la enseñanza que ha caracterizado a nuestra Casa de Altos Estudios a lo largo de sus 228 años de existencia y de los casi dos siglos previos durante los cuales la Universitas Cordubensis Tucumanae enseñó Derecho sin tener una Facultad específica para esa área del conocimiento.

Desde el mes de marzo 2020 a raíz de la emergencia sanitaria establecida por Ley N° 27541, lo dispuesto por el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 260/2020 y 297/2020; la Resolución Rectoral Nº 367/2020 y las Resoluciones Decanales Nº 210/2020 y 232/2020, la Facultad debió vaciar sus aulas, pero no se resignó a dejar de cumplir su misión prioritaria de enseñar Derecho, para lo cual se potenció el trabajo con los entornos virtuales de enseñanza y aprendizaje y con variadas estrategias didácticas para continuar garantizando el derecho de enseñar y aprender.

2. El proceso de virtualización

Habiendo transcurrido ya dos años desde que inició este proceso, de manera repentina y sin precedentes, estamos en condiciones de hacer unas primeras reflexiones sobre el camino transitado.

A partir del mes de marzo la Facultad puso en marcha diferentes acciones para trabajar con los profesores y equipos de cátedra a los fines de organizar la virtualización de las cuatro carreras presenciales, además de las trece carreras de Posgrado, que actualmente se dictan en la Facultad: Abogacía, Notariado, Profesorado en Ciencias Jurídicas y Tecnicatura Superior Universitaria en Asistencia e Investigación Penal, todas ellas diseñadas como carreras presenciales. Es significativo destacar que se trató de más de 121 cátedras, 60 espacios curriculares opcionales, alrededor de 950 docentes y de 14.000 alumnos.

El punto de partida para trabajar con la virtualización tuvo características diversas en cada una de las carreras que se dicta en la Facultad porque, mientras el Profesorado en Ciencias Jurídicas había nacido utilizando aulas virtuales muy completas y funcionales para el dictado de cada asignatura, lo que facilitó en gran medida la migración, no ocurría lo mismo con las otras carreras. Por su parte, la Tecnicatura Superior Universitaria en Investigación Penal también contaba con algunas aulas virtuales funcionando que igualmente facilitaron la tarea. En el caso de las carreras de Notariado y Abogacía -esta última la que cuenta con la mayor cantidad de alumnos y docentes- ya se había comenzado a utilizar en diversos grados e intensidad las aulas virtuales como complemento de la enseñanza presencial, pero aún existían muchas cátedras que no tenían ninguna experiencia utilizando este tipo de entornos.

No obstante ello, en todos los casos la calidad académica de las propuestas de enseñanza, la formación y trayectoria de cada Profesor y equipo de Cátedra y la predisposición inigualable de nuestros docentes hicieron que el proceso se pudiese poner en marcha, evitando así la pérdida del año.

Por supuesto que en un primer momento y frente a lo inesperado y súbito del cambio hubo cierta incertidumbre sobre cómo proceder, pero aquellas inquietudes y en algunos casos resistencias iniciales, se disiparon gracias a la vocación docente inquebrantable de nuestro cuerpo de profesores y al acompañamiento de los diferentes equipos de la Facultad que fueron trabajando codo a codo para llegar a buen puerto. Junto, claro está, a la buena disposición y adaptación para el trabajo remoto intenso por parte de los no docentes y al esfuerzo de nuestros estudiantes.

3. Principales decisiones

A los fines de aludir a las principales decisiones que se tomaron cabría destacar definiciones en diferentes órdenes:

-Normativa respaldatoria

Como producto de consultas, reuniones y acuerdos entre diferentes Secretarías,  Departamentos de Coordinación Docente y las Cátedras, se fue reglamentando gradual y progresivamente el proceso de virtualización, así como también las instancias de evaluación parciales y finales.

-Definiciones académicas (enseñanza y evaluación de los aprendizajes)

En coherencia con las reglamentaciones que se definieron, desde la Secretaría Académica, la Secretaría de Asuntos Estudiantiles y la Secretaría Administrativa se desarrollaron guías y orientaciones para acompañar a los docentes y estudiantes en este proceso de virtualización.

Con respecto a la evaluación, los exámenes parciales se sustanciaron a través del aula virtual.

Para la recepción de los exámenes finales, siguiendo la opinión mayoritaria de los profesores titulares de cátedra relevada mediante una consulta por escrito, la Facultad trabajó arduamente con miras a realizarlo de manera presencial con la modalidad escrita. En ese sentido, se tomaron las correspondientes medidas de bioseguridad en las instalaciones de la Facultad y se elaboró un protocolo que fue formalmente presentado ante el C.O.E. y que, según informó este organismo, reunía las condiciones adecuadas. Sin embargo, el avance de la pandemia y la evolución de la situación epidemiológica de la Provincia de Córdoba, no permitieron la habilitación de esos exámenes de manera presencial en los meses de agosto y septiembre de 2020.

Ante tal circunstancia se dispuso la recepción de dichos exámenes de manera virtual, como regla de modo oral y excepcionalmente escrito.  Lo que requirió una ardua tarea de elaboración de instructivos y capacitación al personal docente y a los estudiantes, además de un esfuerzo de la Facultad, con el apoyo de la Universidad, para solucionar dificultades de conectividad de algunos docentes y alumnos.

-Asesoramiento pedagógico-comunicacional

En el mes de marzo se consolidó y fortaleció el equipo pedagógico-comunicacional, a cargo de Secretaría Académica. Desde allí se brindó el apoyo técnico a los docentes de la Facultad para que virtualicen sus propuestas de enseñanza, sus recursos y formas de interacción con los estudiantes. Además, desde el equipo se brindaron numerosas instancias de capacitación y perfeccionamiento docente. Como parte de estas tareas, se concretaron además reuniones virtuales con los diferentes equipos de Cátedra.

-Aspectos administrativos

Desde lo administrativo los No docentes afianzaron aún más sus conocimientos sobre el manejo de GDE y Expedientes Electrónicos. Estos trámites y gestiones sin dudas favorecieron una mejor gestión en diferentes ámbitos.

– Comunicación institucional

Durante todo el proceso resultó fundamental la comunicación institucional a través de los medios oficiales como correos electrónicos y la página web de la Facultad. A través de dichos medios se compartieron tutoriales y demás comunicados para facilitar la tarea de los docentes y estudiantes.

-Difusión de las innovaciones

Convencidos de que lo que no se comparte se pierde, desde un Boletín de la Facultad “Derecho Innova” se comenzaron a difundir algunas de las experiencias de las Cátedras de la Facultad en este proceso. La idea es poder dar continuidad a estas publicaciones en los próximos volúmenes del Boletín: https://derecho.unc.edu.ar/derecho-innova/

4. Los protagonistas de esta historia

Los Profesores de la Facultad asumieron, tanto en el pregrado, como en el grado y el posgrado, la responsabilidad y el compromiso de trabajar al compás de las definiciones institucionales y, a partir de allí, implementaron diversas estrategias para llegar con el conocimiento a cada alumno, sorteando diversos escollos tales como la falta de conectividad.

Por su parte, cabe destacar la ardua y persistente tarea de los Profesores Titulares quienes coordinaron con dedicación y esmero el trabajo de las diferentes Cátedras. En ese sentido, cabe señalar que los roles de los profesores asumieron nuevos sentidos y funciones. Ya no solo se trató de seleccionar, organizar y presentar los contenidos a los estudiantes, sino que se diseñaron estrategias de enseñanza sumamente innovadoras para que la calidad de la enseñanza no se resienta en absoluto. Videoconferencias, manuales, videos grabados, artículos de investigación, apuntes de cátedra, casos prácticos, noticias periodísticas, aulas virtuales y un sinfín de estrategias de enseñanza y recursos didácticos se consolidaron como mediaciones potentes para promover aprendizajes.

Por su parte, los estudiantes también realizaron un inmenso esfuerzo para desarrollar al máximo su autonomía y compromiso con el estudio. En el mes de julio implementamos una encuesta y los mismos estudiantes, si bien señalan dificultades y algunas limitaciones en el proceso de estudio en el marco de la virtualización, en su mayoría manifiestan estar conformes con este proceso y con los esfuerzos de la Facultad por dar continuidad a la enseñanza aún en un panorama tan complejo.

5. Un proceso Complejo, Paradójico y Épico

A partir de lo que venimos señalando, podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que se trató de un proceso complejo, paradójico y hasta incluso épico.

La docencia universitaria es una tarea que asume una complejidad notable. En este caso, su complejidad habitual se vio potenciada por la cantidad de decisiones que hubo que tomar en la inmediatez, procurando siempre preservar el derecho a la educación y la calidad de la enseñanza y los aprendizajes. A su vez, los puntos de partida y posibilidades de cada cátedra, cada profesor y cada estudiante fueron muy diferentes y hubo que considerarlos para poder trabajar de una manera justa y equitativa.

Se trató sin dudas de un proceso paradójico. La paradoja consistió en que una Facultad que durante más de dos siglos había trabajado la enseñanza del Derecho de manera presencial, debió mutar en pocos días a la modalidad virtual y, con mayores o menores aciertos, pudo hacerlo. También en que docentes que conocían prácticamente de memoria cada rincón de nuestra Casa debieron reconocerse como docentes en los entornos virtuales que se utilizan para la enseñanza: el aula virtual, las clases a través de las videoconferencias, etc. Profesores que ya tenían sus formas de enseñar afianzadas debieron capacitarse para hacerlo de maneras completamente distintas, sin perder su esencia y los métodos necesarios para enseñar sus asignaturas.

Finalmente, aludimos a un proceso épico por tratarse de algo grandioso, extraordinario, heroico en alguna medida y de tremendas proporciones. Sin dudas estos calificativos hasta parecerían no alcanzar para aludir al movimiento que se generó en la Facultad por el hecho de tener que diseñar nuevas estrategias para enseñar y evaluar.

5. Ya no somos ni seremos los mismos

¿Cómo será el retorno a la presencialidad? Esta es una pregunta que suele circular en los ámbitos académicos. Ante ella, debemos adecuarnos a las normas y posibilidades que la situación y reglamentaciones nos permitan, garantizando la educación de calidad y la salud de estudiantes, docentes y nodocentes. Asimismo, hay algo de lo que estamos seguros y es del sinfín de aprendizajes y experiencias que nos dejó este proceso de virtualización. Trabajo en equipo, innovación en la enseñanza, nuevas formas de comunicación y alternativas para la evaluación de los aprendizajes son algunos de los aprendizajes que nos llevamos de este proceso de virtualización.

Tuvimos la posibilidad de convertir un problema en el marco de una situación compleja y desafiante, en una oportunidad de aprendizaje institucional y didáctico. Como Facultad pudimos constatar cómo ante un panorama a priori complicado, tomamos decisiones fundadas y reflexionamos una vez más acerca de la enseñanza en la universidad.

En el discurso que pronuncié al asumir el cargo de Decano, por primera vez en la historia elegido por voto directo de los claustros, dije: “No podemos seguir enseñando Derecho como hace un siglo. Es necesario actualizar la metodología”. Me había propuesto como uno de los ejes de gestión la innovación en la enseñanza, pero ni en mis sueños más audaces pude haber imaginado el salto cualitativo que se vería compelida a dar nuestra querida Facultad a causa de la pandemia porque, aunque sigo creyendo que el vínculo personal docente-alumno que se genera en el aula presencial es insustituible, el uso de las herramientas tecnológicas y la virtualidad como complemento necesario de la enseñanza presencial enriquece notablemente la tarea y optimiza los resultados, por lo que no dudo que han llegado para quedarse.

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